Los israelíes temen que EE.UU. pueda comenzar a distanciarse
22 de febrero de 2009
Por Jonathan Cook, The National
El miedo está creciendo en Israel frente al posible daño que su "relación especial" con Washington puede sufrir si, como se espera, el líder del Likud, Benjamin Netanyahu, conforma un gobierno con la extrema derecha en las próximas semanas.
Ya existe una fisura con funcionarios de EE.UU. a causa del rol decisivo de Avigdor Lieberman, que dirige un partido anti-árabe, y que está siendo ampliamente promocionado como alto ministro del gabinete del próximo gobierno.
Su demanda por una legislación de “lealtad” que amenaza con privar de la ciudadanía a la población árabe del país, pondría, según funcionarios de EE.UU., al gobierno de Israel públicamente en desacuerdo con la nueva y más inclusiva era prometida por Barack Obama.
Los funcionarios israelíes están preocupados de que una reacción de EE.UU. pueda hacer que la mano del enviado especial del presidente para Oriente Medio, George Mitchell, cuya tarea es revivir el moribundo proceso de paz con los palestinos, se torne más pesada.
La semana pasada, Maariv, un diario israelí, informó sobre la preocupación de que el Sr. Mitchell pueda recomendar sanciones económicas contra Israel, incluyendo recortes en los miles de millones de dólares de ayuda anual, en el caso de que el gobierno de Netanyahu permita una mayor expansión de los asentamientos en Cisjordania.
El viernes, cuando se le pidió al Sr. Netanyahu formar un gobierno, la administración de Obama negó públicamente que pretendiese interferir en el resultado de las negociaciones de coalición.
Sin embargo, tras las cortinas, de acuerdo con los medios de comunicación israelíes, trascendió que Netanyahu se enfrenta a una dura presión para que abandone la idea de un gobierno con los partidos de extrema derecha.
Sólo horas después de que Netanyahu fuera nombrado, la embajadora de los EE.UU. ante las Naciones Unidas, Susan Rice, insistió en que Washington irá a presionar por una solución de dos Estados con los palestinos. Netanyahu favorece lo que él llama "la paz económica" en lugar de un acuerdo territorial con los palestinos.
Igualmente, se cree que la administración de los EE.UU. está preocupada por las alegaciones de que Lieberman, socio clave en el gobierno de Netanyahu, perteneció en el pasado al movimiento Kach, proscrito en 1994 por ser considerado grupo terrorista. Michael Ben-Ari, de la Unión Nacional, un partido de extrema derecha y un auto-declarado ex miembro del Kach, también sería incluido en cualquier coalición de extrema derecha.
Se afirma que la Casa Blanca prefiere que Netanyahu se una con su principal rival, Tzipi Livni del partido centrista Kadima.
Hasta el momento, Livni ha insistido en que no será parte del gobierno de Netanyahu, pero ha insinuado que puede aceptar una "rotación", es decir, que ambos líderes se alternen como Primer Ministro. Ambos deben reunirse en el día de hoy.
Las no tan ocultas advertencias hacia el líder del Likud fueron emitidas la semana pasada por dos ex embajadores de EE.UU. en Israel. Daniel Kurtzer, que sirvió durante el mandato de George W Bush, informó de que la inclusión de Lieberman en el gobierno sería una "mala combinación para los intereses americanos".
En sus declaraciones, difundidas por los medios de comunicación israelíes, dijo, ante una audiencia de la Universidad de Georgetown: "Habrá un problema de imagen para la administración americana que apoye a un gobierno que incluya a un político que se define como racista".
En otro discurso, Martin Indyk, embajador de Bill Clinton ante Israel, recordó el "considerable problema" de Netanyahu con Washington cuando era primer ministro a finales de 1990.
El movimiento hacia la derecha de Israel ha agravado la cobertura de prensa en los Estados Unidos. Un periódico líder en EE.UU. ha ido tan lejos como para romper el tabú de cuestionar las credenciales democráticas de Israel.
Un editorial en el Los Angeles Times se pregunta: "¿Puede una nación fundada como patria judía - con un derecho de retorno para judíos de la diáspora, pero no para nadie más, con la estrella de David en su bandera y con un himno nacional que evoca el “anhelo” de judíos por Sión - tratar siempre a los no-judíos como ciudadanos verdaderos e iguales?"
La visita de tres políticos demócratas de EE.UU. a Gaza la semana pasada fue vista como un posible prenuncio de ácidas relaciones con Israel. Los tres funcionarios expresaron su conmoción por la destrucción provocada en Gaza.
Estos acontecimientos se han sumado a la preocupación de los líderes judíos de EEUU de que la relación especial esté bajo amenaza.
Morton Klein, el presidente de la Organización Sionista de Norte América, dijo al periódico Jerusalem Post que "la imagen del Sr. Lieberman está tan empañada, que no sería bueno para Israel que él asuma un cargo prominente en el gabinete”.
Según Mike Prashker, el director de Merchavim, una organización de Jerusalén que promueve la ciudadanía israelí compartida, "cuando se trata de valores democráticos básicos, los judíos americanos y los israelíes se dirigen en direcciones diametralmente opuestas. Estas elecciones han puesto de manifiesto que la democracia israelí está peligrosamente vacía”.
Fuente: http://www.thenational.ae/article/20090222/FOREIGN/12243570/1002
