Quienes son los palestinos
Palestina es el nombre aplicado desde la antigüedad (usado ya por Heródoto) al territorio que se extiende desde el Mar Mediterráneo hasta el río Jordán, limitado al Norte por el río Litani, que la separa del Líbano y por los altos del Golán, que marcan la frontera Siria, y al Sur por la península del Sinaí, que delimita la frontera con Egipto.
Este nombre, Palestina, se deriva de Filistin, o Tierra de los Filisteos, pueblo probablemente originario del mar Egeo (los llamados pueblos del mar), que se estableció en este territorio desde aproximadamente el año 1.200 A. de C. Pero antes de ser Palestina, este territorio fue conocido como Canáan, que significa púrpura en idioma asirio, uno de los idiomas semíticos. Los cananeos, pueblo idéntico al fenicio, eran semitas, entendiendo por semita un pueblo del tronco lingüístico semítico, ya que no existe nada semejante a una raza semítica, o sea descendiente de Sem, uno de los hijos de Moisés.
Idiomas semíticos son el árabe, el hebreo, el arameo, el cananeo o fenicio, el asirio y el babilónico, y por esta razón se denomina a todos estos pueblos como semitas. En el antiguo testamento, se designa a Palestina como la Tierra de Canáan. Canáan, nunca totalmente abolido, fue pues el primer nombre de esta tierra, siendo todas las demás designaciones posteriores a ella. Como Canáan era conocida por los Hicsos, Huritas, Hititas, Babilonios, Arameos y Hebreos, que allá llegaron como una oleada más dentro de las grandes migraciones semíticas, en busca probablemente de tierras más amenas y fértiles, en el proceso del paso de pastores - recolectores a agricultores, por vuelta del año 1.500 A . de C. Los Hebreos se establecieron pacíficamente en el interior de Canáan, en el área del actual Hebrón, pasando a adoptar la cultura, las técnicas agrícolas y el idioma cananeo. Alrededor de 1.400 A . de C., los Hebreos se desplazaron al Sur, hacia el delta del Nilo, en Egipto, retornando a Palestina aproximadamente en el ano 1.200 A . de C., esta vez como invasores no siempre pacíficos de la Tierra de Canáan.
La importancia de los Cananeos para la cultura occidental radica principalmente en la invención de nuestro actual sistema alfabético y de escritura, al desarrollar las letras a partir de los jeroglifos egipcios, asociando una letra al sonido inicial de cada uno de los objetos representados por los signos. El signo correspondiente a ?casa? pasó a ser la letra Beth, o B, por asociación con el primer sonido de ese signo (Beth significa casa en cananeo, arameo, hebreo y árabe). El sistema de escritura inventando por los cananeos es la base de todos los demás alfabetos semíticos, y a través de ellos, del alfabeto y de la escritura griega, latina, rusa, gótica, india y mongol. Griegos, romanos y bizantinos designaron a esta tierra como Palaestina o Palaestina Prima. En tiempos del nacimiento de Jesús, era la Provincia Palestina del Imperio Romano. Mucho mas tarde, durante los siglos de dominio turco, fue el Distrito Palestino de la gran Provincia Siria del Imperio Otomano, de la que formaban parte también el Líbano, Siria propiamente dicha y Transjordania, actual Jordania. Este territorio palestino fue habitado, como todo el creciente fértil, desde el período paleolítico.
Conquistadores e invasores encontraron a una población fundamentalmente agrícola y ganadera, siendo que en ningún lugar del mundo hay indicios arqueológicos de actividades agrícolas tan tempranas como en Palestina. Esta población permanente de Palestina fue a veces sometida, a veces integrada por las diversas ondas de invasión de otros pueblos y muchas veces impuso su cultura a los invasores. En este sentido, la historia antigua de Palestina en nada difiere de la historia antigua de otros territorios del mundo en general, particularmente de los territorios de encrucijada, como lo es la península Ibérica, por poner un ejemplo.
Durante el transcurso de los siglos, el pueblo palestino se fue formando sobe una base cananea, filistea y hebrea, a la que se añadieron asirios, babilonios, egipcios, persas, griegos, romanos, árabes, mongoles, europeos de las cruzadas y finalmente turcos otomanos, en diversas medidas. Es importante hacer notar que en ningún momento se dio una suplantación o mudanza de poblaciones. Esto es, no hubo nunca un cambio radical de un pueblo por otro. Los diferentes imperios y conquistadores dejaban su impronta cultural, religiosa y social, pero la base poblacional permanecía en Palestina.
Este pueblo palestino observaba diversas religiones, yendo desde la antigua religión cananea, a la egipcia, a la babilónica, a la griega y a la romana. Fue después mayoritariamente judío, después cristiano y finalmente, casi completamente islamizado con la conquista árabe del año 661 DC. Cuando nos referimos a árabes palestinos, quiere decirse habitantes de la tierra palestina de lengua y cultura árabe, lo que incluye a musulmanes, cristianos, judíos y drusos, una vez que árabe no es una categoría racial o religiosa, sino cultural, lingüística y geográfica. En este sentido, Palestina es árabe desde hace 1.346 años.
No creemos que la edad de la piedra y la historia de migraciones en la antigüedad más o menos remota justifiquen hoy día a un estado nacional. Creemos que la permanencia de un pueblo en su tierra es lo que legitima sin lugar a dudas las aspiraciones de este pueblo a esta tierra como espacio nacional, en los moldes actualmente aceptados por el Derecho Internacional y las convenciones entre naciones. Creemos también que la comprensión de estos hechos históricos es importante para poder entender el primer y fundamental rechazo palestino a la idea sionista de que se debería construir un estado judío en Palestina, pues no tenía absolutamente ningún sentido discriminar a la población de Palestina por religión y constituir estados territoriales de religión pura, en un espacio nacional que comprendía, desde hacía muchos siglos, a diversas religiones y en cuyo seno se habían integrado como palestinos diversas comunidades, para lo mejor y para lo peor.
Recordemos también que en Palestina, como parte del Imperio Otomano, no se dieron nunca las terribles persecuciones a que los judíos europeos fueron sometidos por parte de los reinos y naciones occidentales y nunca hubo nada parecido a una inquisición o a un progrom. El pueblo palestino no carga con la responsabilidad histórica y moral del antisemitismo. A lo largo de toda la historia reciente, significativas minorías cristianas, judías y drusas vivían en Palestina, compartiendo el destino común del pueblo palestino. La creación del Estado de Israel puso fin a esta convivencia en un espacio nacional común.
Bajo el Mandato Británico, el término palestino se aplicó a cualquier habitante nativo de Palestina, sin distinción de religión.
Desde la creación de Israel, en 1948, este término no se aplicó mas a los habitantes judíos de Palestina, que pasaron a autodenominarse como israelíes, sin distinción entre aquellos que eran palestinos judíos y entre aquellos que emigraron a Palestina con las modernas olas de migración sionistas, que comenzaron en forma organizada y masiva a partir de 1917.
La Convención Nacional Palestina de 1968 define como palestinos a todos aquellos individuos que nacieron en Palestina y vivían en Palestina hasta el año de 1947, así como a sus descendientes por línea paterna. Como otras nacionalidades, se puede adquirir la nacionalidad palestina por matrimonio y por ancestralidad. En realidad nunca se les dio a los palestinos la oportunidad de ejercer la nacionalidad plena ya que no existe un estado palestino constituido legalmente como tal.
La Diáspora palestina comprende a los refugiados y a todos los palestinos que viven en el exterior. En consecuencia, los descendientes de palestinos en los campos de refugiados o en otros países son palestinos de pleno derecho.
Es importante hacer notar que, a pesar de las migraciones masivas de judíos, en 1947, año de la partición, los cristianos y musulmanes, denominados ahora como árabes palestinos, constituían dos tercios de la población total, mientras que los habitantes judíos, incluyendo a los palestinos judíos y a los nuevos emigrantes, representaban un tercio de la población total.
