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El agua


El Medio Oriente es una de las regiones de mayor exigencia de agua en el mundo. Es, por tanto, esencial que el agua sea compartida equitativamente por todos en el área. Desde su ocupación, en 1967, de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), Israel ha controlado casi completamente los recursos hídricos palestinos y a privado a los palestinos del acceso a su parte del agua, en violación de la legislación internacional. En lugar de ello, Israel ha usado apabulladamente estos recursos compartidos para beneficio de su población civil y asentamientos ilegales. La práctica israelí de evitar el desarrollo de recursos hídricos palestinos ha forzado a las comunidades palestinas en la Ribera Occidental a comprar agua de las compañías israelíes a pesar del hecho de que el agua requerida para suplir la demanda palestina está presente en la tierra bajo tierras palestinas.

Consumo de Agua:

Las principales fuentes de aguas compartidas por israelíes y palestinos son (i) aguas superficiales, incluyendo el Río Jordán y el Wadi de Gaza, ambos cuales han sido grandemente interceptados antes de llegar a territorio palestino ocupado, y (ii) fuentes subterráneas, o acuíferos, que yacen bajo la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.

Prácticamente, sólo aguas subterráneas han estado disponibles para uso palestino desde la ocupación. A pesar de tener fuentes adicionales de agua disponibles, Israel asigna aproximadamente el 89% de los recursos hídricos compartidos disponibles para sí mismo, dejando a la población palestina menos del 11%.

Se debe notar que la gran mayoría de las áreas donde las diferentes cuencas de acuíferos son alimentadas, o “recargadas”, yacen dentro de territorio palestino. Si los recursos hídricos fueran divididos en partes iguales per cápita, los palestinos recibirían aproximadamente el 36% de las aguas compartidas. Como resultado, cada palestino que viva en el TPO recibe un promedio de 60 litros per cápita por día (l/p/d) para uso doméstico, con muchas comunidades recibiendo tan sólo 10 l/p/d. Esto es considerablemente menos que los 100 l/p/d recomendados por la Organización Mundial de la Salud como la disponibilidad mínima de agua per cápita. En contraste, el consumo per cápita de agua potable en Israel (280 l/p/d) es en promedio cuatro veces mayor que el de el TPO.

Control Israelí del Agua:

Desde 1967, Israel ha asumido el control casi completo sobre todos los recursos hídricos palestinos, privando así a los palestinos de su derecho al control o a tener acceso a sus propios recursos naturales. Medidas discriminatorias adoptadas por las autoridades israelíes incluyen:

Al mismo tiempo, Israel continúa excavando pozos intensivos en Israel y en el TPO para su uso, lo que baja el nivel del agua en los acuíferos compartidos. En muchos casos, estos pozos han afectado negativamente, e incluso secado, pozos o vertientes palestinos adyacentes, menos profundos, debito a las altas tasas de bombeo. Como consecuencia, las comunidades palestinas dependen crecientemente de las compras de agua de las empresas israelíes.

El uso injusto, por parte de Israel, de los recursos hídricos palestinos no paró durante el período de las negociaciones de Oslo. Bajo el Acuerdo Interino Palestino-Israelí de 1995, los palestinos iban a desarrollar unos 70-80 millones de metros cúbicos de agua por año (MCM/año), como media temporal durante el período interino solamente. Esta cantidad, en sí, es mucho menos que una asignación razonable y equitativa. Sin embargo, en la práctica, una fracción de la cantidad acordada (12 MCM/año) ha sido puesta a disposición de los palestinos a la fecha.

Durante el período en el que Israel era el exclusivo responsable por los temas relacionados con aguas en el TPO, no invirtió adecuadamente en infraestructura hídrica que sirviera a las comunidades palestinas. Desde la firma del Acuerdo Interino, Israel ha usado un poder de veto, que se le otorga a través del Acuerdo, para evitar que los palestinos emprendan proyectos diseñados para desarrollar recursos de aguas subterráneas en la Ribera Occidental.

Además de utilizar una cantidad desproporcionada de agua, las actividades israelíes y aquéllas relacionadas con colonos han causado un significativo daño ambiental. Israelíes y colonos descargan desechos domésticos, agrícolas e industriales hacia los valles cercanos sin tratamiento. Industrias contaminantes, tales como las del aluminio y los plásticos, así como también botaderos, han sido transferidos hacia la Ribera Occidental, en particular, en los últimos 20 años durante los cuales los controles ambientales en Israel han aumentado.

Factores Clave

Legislación International

La Posición de la OLP

El logro de derechos de aguas y la justa asignación de agua son esenciales para una solución viable de dos estados y para la futura estabilidad política en la región. Los problemas del agua están relacionados con, y afectan, numerosos otros problemas a ser negociados, incluyendo asentamientos, relaciones económicas, fronteras y refugiados, entre otros.

Los palestinos deben tener control de y acceso a sus recursos hídricos. Sin embargo, la OLP acepta el principio de la legislación internacional de aguas que estipula que tanto Israel como Palestina tienen derecho a una asignación equitativa y razonable de recursos compartidos de aguas frescas, incluyendo aquellos de los cuatro principales acuíferos y el Río Jordán.

Adicionalmente, Israel debe pagar compensación por el uso ilegal pasado y continuo de recursos hídricos palestinos, según lo exige la legislación internacional.

Fuente: Manual de las Negociaciones, NAD - PLO 2008 en español, pág 33-35

Notas Relacionadas:

20 - abril - 2009 Informe Banco Mundial: restricciones y limitaciones al acceso del agua por parte de Israel impiden el desarrollo económico en los territorios palestinos

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